Semana 4: a contrarreloj.

08.02.2020

Esta semana de trabajo comenzó diferente, ya los días eran más cálidos por lo que íbamos menos abrigados al sitio y el sol comenzaba a calentar más rápidamente. Se acercaba la finalización de la campaña y eso hacía que hubiera una mezcla de emociones: felicidad por el trabajo realizado, ansiedad por lo que quedaba para la próxima campaña, alegría de pensar en reencontrarnos con nuestras familias, tristeza porque ya algunos/as de los integrantes se iban organizando para dejar todos sus registros terminados y regresar a sus hogares.

Una vez llegados al sitio, nos recibía Nasher con su amplia sonrisa, dispuesto a ayudarnos a sacar las cajas de la TT129, ya que allí guardábamos todo: los mamelucos de protección, los guantes y barbijos para ingresar a la tumba, útiles; e incluso lo que se extraía de la zaranda ya clasificado en bolsas. Una vez que terminábamos de ordenar nos preparaba el delicioso té egipcio, con la azucarera en mano y la cuchara para preguntarnos cuántas le echábamos: le respondíamos athnan (dos), lo que siempre lo hacía sonreír porque nunca lo pronunciábamos bien.

Mientras tanto seguimos con la elaboración del plano para conocer las dimensiones y la sectorización del monumento. Se continuaron tomando medidas, siempre ubicando el Norte en la brújula, para determinar la ubicación de la tumba y la puerta de acceso a la misma que actualmente se encuentra debajo de una gran cantidad de tierra, y que en una futura campaña esperamos poder despejar.

La tumba tiene forma de T invertida, es decir que la puerta está ubicada aproximadamente a un metro hacia el este de donde confluyen las tres líneas de la T. Creemos que se bloqueó después del siglo XIX cuando fue visitada por Champollion, ya que él menciona la puerta. 

Si miramos hoy esta entrada desde el interior del monumento vemos que fue bloqueada con piedras una encima de la otra. Como había un pequeño desprendimiento, al comenzar la campaña se hizo una pared con mouna (mezcla de barro y agua) para evitar cualquier contratiempo.

Se realizó una secuencia fotográfica en el interior de la tumba con el equipo destinado para tal fin. Fue un trabajo minucioso y agotador, ya que el espacio es estrecho y la falta de luz natural provocaba que los reflectores estuvieran siempre prendidos aunque irradiaran mucho calor, sumado al número de personas para sostenerlos cuando no se podían utilizar los trípodes. 

Esta secuencia fotográfica, realizada por profesionales, permitirá el estudio de las escenas y los textos ya no in situ sino desde nuestros lugares de trabajo en Argentina y Brasil.

El equipo de conservación comenzó a aplicar pequeñas tiras de papel japonés con CMC (CarboxiMetilCelulosa) o Klucel®-G en aquellas zonas en las paredes y techos que denotaban fragilidad. Este papel y los adhesivos mencionados sostienen los fragmentos y evitan que se desprendan de la superficie hasta que se ejecuten los tratamientos de consolidación. 

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